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CÓMO CREAR UNA CONTRASEÑA REALMENTE SEGURA

Hana Gabriela Espinosa

2026-09-14

Cómo crear una contraseña realmente segura y proteger tus cuentas

Las contraseñas siguen siendo la primera línea de defensa para proteger nuestra información digital. Correo electrónico, redes sociales, servicios de streaming, compras en línea e incluso cuentas bancarias dependen de ellas, por lo que utilizar una clave fácil de adivinar puede convertirse en un riesgo importante.

Una contraseña segura debe ser, ante todo, larga y única. Una buena referencia es utilizar al menos 16 caracteres, combinando letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos, pero evitando palabras comunes, nombres, fechas de nacimiento o cualquier información personal que pueda relacionarse fácilmente con nosotros.

Una forma sencilla de crearla es partir de una frase que podamos recordar y convertirla en una combinación más compleja. Podemos utilizar diferentes mayúsculas, sustituir algunas letras por números e incorporar símbolos. La clave está en que sea suficientemente larga y difícil de predecir.

Uno de los errores más comunes es utilizar la misma contraseña para diferentes servicios. Puede parecer práctico, pero representa un riesgo importante. Si una plataforma sufre una filtración y esa contraseña también se utiliza en nuestro correo, redes sociales o tiendas en línea, los atacantes pueden intentar utilizar automáticamente esas mismas credenciales en otros servicios. Esta técnica se conoce como “credential stuffing”.

Para evitar tener que memorizar decenas de contraseñas diferentes existen los administradores de contraseñas. Estas herramientas pueden generar claves aleatorias, almacenarlas de forma cifrada y sincronizarlas entre diferentes dispositivos. Algunas incluso pueden alertarnos cuando una contraseña aparece en una filtración conocida.

Pero hay una segunda barrera que también debemos activar: la autenticación en dos pasos o 2FA. Con ella, además de introducir nuestra contraseña, debemos proporcionar una segunda forma de verificación, generalmente mediante un código temporal o un dispositivo autorizado.

Esto significa que incluso si alguien consigue nuestra contraseña mediante una filtración o un intento de phishing, tendrá una dificultad adicional para entrar en nuestra cuenta.

Y aquí viene otro dato importante: actualmente no es necesario cambiar todas nuestras contraseñas cada cierto tiempo simplemente por rutina. Las recomendaciones modernas señalan que es más efectivo utilizar

contraseñas largas y únicas y modificarlas cuando exista sospecha de que fueron comprometidas, cuando haya ocurrido una filtración o después de un incidente de seguridad.

Así que la fórmula para mejorar nuestra seguridad digital es sencilla: una contraseña larga, diferente para cada servicio, un administrador de contraseñas cuando sea necesario y autenticación en dos pasos.

Y un último consejo: nunca compartas tus contraseñas por mensajes, correo electrónico o llamadas, aunque la persona que las solicite diga representar a un banco, una empresa o algún servicio que utilizas.

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