El 4 de octubre de 1970, la cantante estadounidense Janis Joplin fue hallada sin vida a los 27 años de edad en la habitación 105 del Landmark Motor Hotel en Hollywood, California. Su representante de gira, John Cooke, acudió al inmueble tras notar la ausencia de la vocalista en los estudios Sunset Sound, donde el vehículo Porsche psicodélico de la intérprete permanecía estacionado en el patio exterior.
Los reportes forenses del condado de Los Ángeles determinaron que el fallecimiento ocurrió a causa de una sobredosis accidental de heroína combinada con ingesta de alcohol. Investigaciones posteriores corroboraron que el suministro adquirido por la artista poseía una pureza significativamente superior a la habitual en el mercado clandestino, provocando intoxicaciones mortales en otros consumidores durante el mismo fin de semana.
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Las sesiones finales de Pearl en los estudios Sunset Sound
Al momento de su deceso, Joplin se encontraba en la fase final de grabación de su segundo álbum en solitario, Pearl, respaldada por la formación Full Tilt Boogie Band y el productor Paul A. Rothchild. Pocos días antes, el 1 de octubre, registró en una sola toma la pista a capela de Mercedes Benz, dejando pendiente la pista vocal de Buried Alive in the Blues, corte que fue incorporado como instrumental en la versión definitiva del disco.
El deceso de la cantante texana se produjo dieciséis días después de la muerte del guitarrista Jimi Hendrix en Londres, hecho que intensificó el escrutinio mediático sobre el uso de sustancias entre los exponentes del rock psicodélico de finales de los años sesenta. Ambas pérdidas a los 27 años sentaron las bases documentales del fenómeno cultural posteriormente catalogado por la prensa como el Club de los 27.
El éxito póstumo en Billboard y la preservación de su catálogo
Lanzado de forma póstuma en enero de 1971 por Columbia Records, Pearl alcanzó la primera posición del Billboard 200 y se mantuvo en la cima durante nueve semanas consecutivas. De esa placa se desprendió la versión de Me and Bobby McGee, compuesta por Kris Kristofferson, corte que escaló hasta el número uno del Billboard Hot 100 en marzo de ese año, siendo el segundo tema póstumo en liderar la lista norteamericana.
De acuerdo con sus disposiciones testamentarias, los restos de la cantante fueron cremados y sus cenizas esparcidas desde una aeronave sobre las aguas del Océano Pacífico en la costa de California. En 1995, la institución del Rock & Roll Hall of Fame formalizó su ingreso póstumo, ratificando la influencia de su registro rasgado y su estilo vocal en el blues rock de las décadas posteriores.




