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Los cinco rescates financieros más sorprendentes de la relojería

Memo Lira

2026-08-25

Imagen Relojes

A. Lange & Söhne, Breguet, TAG Heuer, Blancpain y Zenith son firmas legendarias con una historia apasionante. Una evolución no exenta de riesgos con momentos delicados en su extensa existencia. Los cincos rescates financieros más sorprendentes de la relojería. 

A. Lange & Söhne

Ferdinand Adolph Lange

A diferencia de las marcas suizas abatidas por el cuarzo, A. Lange & Söhne, fundada en Glashütte en 1845, desapareció por motivos políticos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la Alemania Oriental comunista expropió y nacionalizó la manufactura en 1948, borrando su nombre del mercado. El milagro de refundación se produjo el 7 de diciembre de 1990. Se registró de nuevo la compañía en Sajonia, rescatando los derechos de la marca original.

Manufacture A Lange  Söhne Glashütte

Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, Walter Lange (bisnieto del fundador) decidió recuperar el legado familiar con 65 años de edad. Después de cuatro años de intenso trabajo y diseño absoluto desde cero, presentaron su primera colección moderna. Destacó el icónico Lange 1, que devolvió a Alemania a la cima de la alta relojería mundial.

Walter Lange A Lange  Söhne Glashütte

Con fecha de 21 de julio de 2000, Richemont anunció, tras haber obtenido las aprobaciones reglamentarias necesarias, haber completado la adquisición de Les Manufactures Horlogères SA («LMH») a Mannesmann AG. Fue una operación que ascendió a aproximadamente 2800 millones de francos suizos. Con ello, adquiría el 90 % de A. Lange & Söhne —además de poseer el 60 % de Jaeger-LeCoultre y el 100 % de IWC. Adquirió el 40 % restante de la participación en Jaeger-LeCoultre en julio de este mismo año—. El grupo de lujo, en el año 2003, ya adquirió el 10% restante de las acciones de la firma de Glashütte para consolidar el 100% de la propiedad de A. Lange & Söhne.

Breguet

Breguet Manufactura edificio
La manufactura Breguet

La historia de Breguet es fascinante. Y no menos interesante fuero su evolución financiera a finales del siglo XX hasta llegar a manos del grupo Swatch. La resucitó y consolidó entre las firmas más prestigiosas, tras vaivenes que pudieron llevarla a su trágico fin.

El bisnieto de Abraham-Louis Breguet había traspasado la empresa relojera familiar al inglés Edward Brown en 1870, y esta permaneció en manos de la familia Brown hasta que los hermanos Chaumet la adquirieron cien años más tarde. Los hermanos joyeros Jacques y Pierre Chaumet compraron Breguet en 1970 con el objetivo de devolverle su estatus histórico en el mundo de la alta relojería. Contrataron a figuras clave como el maestro relojero Daniel Roth y al director general François Bodet, quienes redefinieron el catálogo y recuperaron las complicaciones clásicas. Realizaron la mudanza de París a Suiza, ya que en 1976 los Chaumet cerraron la fabricación en Francia y trasladaron la producción relojera al Valle de Joux.

En 1980, Chaumet fundó una nueva sociedad, Montres Breguet SA, en Le Brassus. Entre los colaboradores destacados de Breguet a principios de los años 80 figuraron Daniel Roth y Michel Parmigiani, quienes fabricaron movimientos de alta complejidad para la marca resurgente. La empresa acabó cosechando el éxito: fue adquirida por Investcorp tras los problemas legales de los Chaumet en 1987 y, posteriormente, por el Grupo Swatch en 1999. El año pasado la firma del maestro Abraham-Louis Breguet celebraba su 250 aniversario y su nuevo Classique Souscription obtuvo el Aiguille d’Or, máximo galardón del Gran Premio de relojería de Ginebra.

TAG Heuer

Manufactura TAG Heuer

Tras gozar de un éxito comercial extraordinario en las décadas de 1960 y 1970 con los modelos Carrera, Monaco y Autavia, la compañía Heuer Watch —al igual que muchas otras marcas— se vio afectada por la revolución del cuarzo a finales de los años 70 y principios de los 80. En 1982, Jack Heuer, último descendiente de la familia fundadora y director ejecutivo, dejó su cargo al frente de la compañía. Posteriormente, en 1985, la empresa fue vendida al Grupo TAG (Techniques d’Avant Garde), que rebautizó la marca como TAG Heuer.

Jack Heuer 1963

Tras este cambio de imagen, la compañía modernizó sus instalaciones de producción y lanzó con éxito una colección de relojes totalmente nueva que se basaba en su trayectoria en el mundo del automovilismo. La marca mantuvo un vínculo con el equipo McLaren de Fórmula 1 desde la década de 1980 hasta 2015. En 1991, TAG Heuer presentó por primera vez su ya célebre eslogan: «Don’t Crack Under Pressure»

Manufactura TAG Heuer

En 1999, el Grupo TAG vendió TAG Heuer a LVMH por la impresionante cifra de 740 millones de dólares. LVMH ha seguido impulsando el éxito de la marca y ha reintroducido algunos de los nombres más emblemáticos en el catálogo de la compañía. Los modelos Carrera, Monaco y Autavia siguen formando parte de la cartera de TAG Heuer. La marca es reconocida unánimemente como una de las compañías más legendarias del sector.

Jack Heuer

Blancpain

Cream colored multi story building with many windows under a clear blue sky and a green lawn in the foreground

En la década de 1970, con “la crisis del cuarzo”, la industria suiza afrontó desafíos inesperados. Blancpain, la firma más antigua de la industria, se encontró en la problemática de detener su producción. La nueva dirección de la Société Suisse pour l’Industrie Horlogère (SSIH), precedente de Swatch Group y propietaria de la marca, decidió centrar su estrategia en los relojes de cuarzo en lugar de en los mecánicos. En 1982, esta sociedad vendía la marca Rayville-Blancpain a una sociedad formada por Jacques Piguet y Jean-Claude Biver, quien por aquel entonces era empleado de la SSIH. Compraron sus derechos por apenas 22,000 francos suizos. Apostaron de forma radical por la supervivencia de la relojería mecánica tradicional frente a la crisis del cuarzo, confiando en el valor artesanal.

Beige two story building with a red tiled roof and a Blancpain sign set in a meadow with tall grasses and pink wildflowers surrounded by trees

La nueva empresa comenzó a operar bajo el nombre de Blancpain SA y estableció su producción en un antiguo edificio de Le Brassus —situado a 1000 metros de altitud en el Vallée de Joux— que había pertenecido a la familia Piguet durante generaciones. Su sencilla estrategia se resumía en el nuevo eslogan de la marca: “Desde 1735 no ha existido ningún reloj Blancpain de cuarzo. Y nunca lo habrá”. En menos de una década elevaron las ventas a millones de francos, salvando el prestigio suizo. Y en 1992, el grupo SMH (hoy conocido como Swatch Group) compró la marca por 60 millones de francos suizos.

Zenith

Manufactura Zenith
Manufactura Zenith

En 1972, la empresa estadounidense Zenith Radio Corporation, propietaria entonces de la marca, ordenó cesar la producción de relojes mecánicos y destruir toda la maquinaria, matrices y planos del icónico calibre cronógrafo El Primero (lanzado en 1969) para apostar únicamente por el cuarzo.

Zenith Defy News

Desafiando a sus superiores, Vermot tomó la iniciativa de proteger el El Primero para las futuras generaciones, con la esperanza de que algún día Zenith volviera a producir este movimiento excepcional. En el más absoluto secreto, durante 1975 y 1976, Charles Vermot reunió todos los planos técnicos y las herramientas necesarias para fabricar todos y cada uno de los componentes del movimiento El Primero, y los ocultó en una sección tapiada del ático de la manufactura Zenith —conocido en francés como “grenier”—.

Charles Vermot Zenith

En 1978, la empresa fue adquirida por Dixi Micromécanique. Paulatinamente, la relojería mecánica comenzó a reactivarse y resurgió el interés por el excepcional calibre El Primero. Ebel mostró interés, al igual que Rolex para su modelo Daytona. Quedaban algunas unidades sueltas, pero el resto había desaparecido: se había desechado o subastado. O al menos eso era lo que creían los responsables.

Atelier Zenith

En 1984, Charles Vermot decidió dar un paso al frente. Llevó al director al antiguo ático, repletos de restos y material diverso, y le mostró las nueve cajas de equipamiento que había salvado. También sacó una carpeta cubierta de polvo en la que todos los planos estaban meticulosamente archivados. Fue el comienzo de su renacimiento.

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