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Librerías mexicanas enfrentan un momento crítico, pero el mercado del libro busca reinventarse

Redacción

2026-09-02

Librerías en México enfrentan crisis, pero el mercado del libro se reinventa

El cierre de Ediciones Era, una de las editoriales independientes más importantes de México, volvió a poner bajo los reflectores la situación de la industria del libro. Sin embargo, los datos disponibles muestran una realidad más compleja: mientras las librerías enfrentan presiones económicas y cambios en los hábitos de consumo, el mercado editorial mexicano también está encontrando nuevas vías de crecimiento.

Actualmente existen 2 mil 427 librerías registradas en México, de acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) de INEGI. La Ciudad de México concentra 544 establecimientos, mientras que Campeche registra apenas 14.

Pero contar librerías no necesariamente significa que el negocio esté creciendo. Las cifras de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) muestran que durante 2024 se produjeron 20 mil 54 títulos, una disminución de 15% respecto al año anterior. También se fabricaron 76.5 millones de ejemplares impresos, 4.1% menos que en 2023.

Las ventas tampoco escaparon a la contracción: en 2024 se comercializaron 79.3 millones de ejemplares, 2.6% menos que un año antes.

Menos libros vendidos, pero más dinero

Hay, sin embargo, un dato que cambia la perspectiva. A pesar de vender menos ejemplares, la industria editorial privada facturó 11 mil 25 millones de pesos en 2024, un incremento de 4.8% frente a 2023. En otras palabras, el mercado generó más ingresos aun con un menor número de libros vendidos.

Una de las razones está en el incremento de los precios. El precio promedio de los libros nacionales pasó de alrededor de 113 pesos en 2023 a 125 pesos en 2024.

Las librerías continúan siendo un canal fundamental: representaron 28% de la facturación de la industria editorial privada en 2024, sólo detrás del canal de escuelas, que aportó 38%.

Internet gana terreno

El cambio en los hábitos de compra también es evidente. La venta de libros impresos a través de internet pasó de representar 3.1% del mercado en 2022 a 6.8% en 2024, según datos presentados por CANIEM.

NielsenIQ BookData, por su parte, opera en México desde 2018 y actualmente mide semanalmente las ventas de más de 2 mil librerías físicas y en línea, lo que permite conocer el comportamiento del mercado por título, autor, editorial y género.

El crecimiento de los canales digitales no necesariamente significa la desaparición de las librerías físicas, pero sí está modificando la manera en que los lectores descubren, comparan y compran libros.

¿Los mexicanos están leyendo menos?

Aquí también hay matices.

El Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025 de INEGI señala que 79.1% de las personas alfabetas de 12 años y más declaró haber leído al menos un material —libro, revista, periódico, historieta o contenido digital— durante el último año.

Y entre quienes leyeron algún material, 79% reportó haber leído libros. Los jóvenes de 12 a 24 años y los adultos de 25 a 39 registraron porcentajes superiores a 80% en lectura de libros.

Esto revela algo importante: el reto de las librerías no puede explicarse simplemente diciendo que los mexicanos dejaron de leer. El público lector existe, pero consume contenidos y compra libros en un ecosistema mucho más diversificado.

Una industria en transformación

La industria también ha tenido que enfrentar la reducción de las compras gubernamentales. CANIEM señala que la cancelación de determinados programas de adquisición de libros por parte del gobierno provocó una importante reducción en el volumen de ejemplares vendidos. Entre 2023 y 2024, el sector dejó de facturar alrededor de mil 700 millones de pesos por este cambio.

Al mismo tiempo, el llamado mercado abierto —las ventas que no dependen de programas gubernamentales— creció 19% durante 2024, de acuerdo con CANIEM.

El resultado es un sector que no está desapareciendo, pero que sí está experimentando una profunda transformación.

Las librerías tienen que competir no sólo entre ellas, sino con grandes plataformas de comercio electrónico, nuevos hábitos de consumo y un lector que tiene cada vez más alternativas para acceder a contenidos.

El cierre de Ediciones Era, por ello, puede entenderse como una señal de alerta, pero también como parte de una discusión mucho mayor: cómo garantizar que las librerías físicas sigan siendo espacios culturales fundamentales en un mercado donde leer y comprar libros ya no significa necesariamente acudir a una librería.

El desafío para México será encontrar el equilibrio entre preservar la librería como espacio cultural, fortalecer a los pequeños y medianos negocios y aprovechar las nuevas formas digitales de comercialización del libro. Los números muestran que lectores todavía existen; ahora la pregunta es cómo lograr que ese público pueda sostener también a quienes hacen posible que los libros lleguen hasta ellos.

REDACCION

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