Julio Cortázar: la vigencia de una mirada que transformó la literatura

María Soledad Guijosa Vivanco

2026-02-12

Libros de Julio Cortázar como Rayuela y Bestiario
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Julio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, Bélgica, en el seno de una familia argentina que regresó a su país tras la Primera Guerra Mundial. Criado principalmente en Argentina, desde muy joven mostró una inclinación profunda por la lectura y la escritura, influenciado por autores como Edgar Allan Poe, Jorge Luis Borges y el surrealismo europeo. Esa formación temprana marcaría el carácter singular de su obra, siempre situada en el límite entre lo real y lo fantástico.

Antes de dedicarse por completo a la literatura, Cortázar trabajó como maestro rural, profesor y traductor. Su oficio como traductor —especialmente de autores como Poe— afinó su oído literario y su precisión estilística. En la década de los cincuenta se estableció en París, ciudad que se convertiría en un punto clave de su vida y de su obra, tanto en lo creativo como en lo personal y político.

Su consagración llegó con el cuento, género que revolucionó en lengua española. Libros como Bestiario (1951), Final del juego (1956) y Las armas secretas (1959) redefinieron el relato breve al introducir lo insólito en escenarios cotidianos, rompiendo la frontera entre lo racional y lo inexplicable. En estos textos, Cortázar demostró que lo fantástico no necesita mundos lejanos, sino una leve grieta en la realidad diaria.

En 1963 publicó su obra más emblemática, Rayuela, una novela que cambió para siempre la narrativa en español. Concebida como un libro abierto y no lineal, invitaba al lector a participar activamente en la construcción del relato. Más que una historia tradicional, Rayuela fue una experiencia literaria que cuestionó las estructuras clásicas de la novela y colocó al lector como cómplice del autor. Su publicación marcó un antes y un después dentro del llamado Boom latinoamericano.

A lo largo de su carrera, Cortázar exploró múltiples formas narrativas. En Historias de cronopios y de famas (1962) desplegó un universo lúdico y poético, poblado de personajes absurdos y entrañables que desafiaban las normas sociales y lingüísticas. En novelas como 62/Modelo para armar (1968) y Libro de Manuel (1973), profundizó en la experimentación formal y en su creciente compromiso político, reflejando los conflictos sociales y las tensiones ideológicas de su tiempo.

Además de narrador, Cortázar fue un ensayista y cronista incisivo. En textos como La vuelta al día en ochenta mundos y Último round, mezcló reflexión, humor, crítica cultural y juegos tipográficos, demostrando que la literatura podía romper sus propios límites formales.

La influencia de Julio Cortázar en los nuevos escritores ha sido profunda y duradera. Su manera de concebir la literatura como un espacio de juego, riesgo y libertad inspiró a generaciones posteriores a experimentar con la forma, la voz narrativa y la relación con el lector. Autores contemporáneos han reconocido en Cortázar una invitación permanente a cuestionar las reglas, a escribir desde la intuición y a explorar lo extraordinario escondido en lo cotidiano.

Cortázar falleció el 12 de febrero de 1984 en París, pero su obra sigue viva como una de las más influyentes de la literatura en español. Más que un escritor de su tiempo, fue un autor que entendió la literatura como un acto de exploración constante, una búsqueda abierta que sigue dialogando con lectores y escritores del presente.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO.

FEBRERO DE 2026

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