La trayectoria de la agrupación británica The Cure comenzó en un entorno de alta efervescencia cultural marcado por la explosión del movimiento punk en el Reino Unido a mediados de los años 70. Robert Smith, líder y principal compositor de la banda, formó sus primeras agrupaciones en la ciudad de Crawley bajo la influencia directa de la energía cruda y la filosofía de autogestión que dominaba la escena de Londres en 1976. De acuerdo con los registros biográficos, The Cure no adoptó el punk de forma imitativa, sino que utilizó su estructura minimalista para desarrollar un lenguaje sonoro propio que posteriormente derivaría en el post-punk y el rock gótico.
La industria discográfica reconoce que el debut de la banda, el álbum Three Imaginary Boys (1979), es un documento técnico que refleja la transición del punk hacia sonidos más complejos. En la actualidad, una primera edición original en vinilo de este material se comercializa en el mercado de coleccionistas por aproximadamente 190 dólares, lo que equivale a 3,258.50 pesos mexicanos. Esta cifra subraya el valor histórico de una producción que se gestó bajo la influencia de artistas que priorizaban la urgencia comunicativa sobre la perfección técnica.
El impacto de Buzzcocks y la melodía en el punk británico
Una de las referencias más importantes para Robert Smith durante la etapa formativa de The Cure fue la banda originaria de Manchester, Buzzcocks. El lanzamiento del EP Spiral Scratch en 1977 demostró que el punk podía integrar estructuras melódicas y armonías vocales sin perder su naturaleza rebelde. Smith ha manifestado en diversas ocasiones que la capacidad de Pete Shelley para escribir canciones breves, directas y con una alta carga emocional fue un factor determinante para el diseño de los primeros sencillos de su propia agrupación.
Técnicamente, The Cure heredó de Buzzcocks el uso de guitarras limpias y ritmos acelerados, elementos presentes en canciones como Boys Don’t Cry. A diferencia del punk más agresivo de agrupaciones como Sex Pistols, la influencia de Buzzcocks permitió a Smith explorar el pop alternativo, facilitando que su música fuera aceptada por la radio comercial de la Ciudad de México y el resto del mundo de manera más fluida durante los inicios de la década de los 80.
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La influencia de Siouxsie and the Banshees y el sonido de 1979
La relación entre The Cure y Siouxsie and the Banshees es fundamental para entender la evolución técnica de Robert Smith como guitarrista. En 1979, durante la gira de promoción del álbum Join Hands, Smith se integró temporalmente como instrumentista de los Banshees tras la salida repentina de sus músicos originales. Esta experiencia profesional alteró la percepción de Smith sobre el espacio sonoro, llevándolo a incorporar efectos de modulación y atmósferas más densas en sus propias composiciones.
La crítica internacional señala que el trabajo de la banda liderada por Siouxsie Sioux proporcionó la oscuridad necesaria para que The Cure abandonara el sonido minimalista de sus inicios. La integración de capas de sonido y el uso de la percusión como un elemento tribal influyeron directamente en la creación de álbumes como Seventeen Seconds. Los especialistas en musicología coinciden en que la disciplina técnica adquirida en esta etapa fue el motor principal para el desarrollo de la estética gótica que dominaría la radio internacional en los años posteriores.
Joy Division y la arquitectura del sonido post-punk
La aparición de Joy Division y su álbum Unknown Pleasures (1979) también dejó una huella profunda en la visión artística de Robert Smith. Aunque ambas bandas se desarrollaron de forma paralela, The Cure adoptó la austeridad rítmica y el uso del bajo como instrumento melódico característico del grupo de Ian Curtis. Los informes de producción de las sesiones de 1980 indican que Smith buscaba una sonoridad que transmitiera una sensación de aislamiento y melancolía, alejándose definitivamente de la agresividad del punk tradicional.
La influencia de Joy Division se percibe en la decisión de The Cure por utilizar el estudio de grabación como una herramienta creativa y no solo como un registro de ejecución. La utilización de espacios sonoros vacíos y el énfasis en las frecuencias bajas permitieron que la banda construyera una identidad sonora que hoy es objeto de análisis en diversos medios impresos y digitales. Con el paso de las décadas, la mezcla de estas influencias punk y post-punk aseguró la longevidad de la agrupación, permitiendo que su catálogo se mantenga vigente en las plataformas de consumo digital en este 2026.
La vigencia de Robert Smith como figura central del rock británico se fundamenta en su capacidad para procesar los sonidos de su juventud y transformarlos en obras atemporales. Las bandas que inspiraron a The Cure proporcionaron los cimientos técnicos para un proyecto que ha sobrevivido a las modas pasajeras de la industria. Al cumplirse un aniversario más de sus primeras grabaciones, se confirma que la honestidad del punk sigue siendo la raíz de uno de los legados más respetados de la música contemporánea, reafirmando que la innovación técnica nace de la curiosidad artística por los movimientos de vanguardia.




