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Cómo Aerosmith logró sobrevivir al cambio generacional que apartó a otras bandas de los setenta

Cecilia Masariego

2026-09-10

Aerosmith en concierto, agrupación que extendió su vigencia comercial a lo largo de cinco décadas.

A diferencia de la mayoría de los exponentes del rock surgidos en Estados Unidos durante la década de 1970, Aerosmith atravesó un proceso de revitalización comercial en los años ochenta y noventa que prolongó su permanencia en las listas de ventas. El primer factor determinante residió en la reunificación de su alineación original en 1984, tras la salida temporal de los guitarristas Joe Perry y Brad Whitford. La reincorporación de ambos instrumentistas estuvo acompañada por programas de rehabilitación supervisados por su equipo de manejo, un paso que estabilizó la disciplina de trabajo del quinteto. 

El punto de quiebre estratégico se produjo en 1986 a través de la colaboración con el grupo de hip-hop Run-DMC en una nueva versión de Walk This Way. Respaldada por el productor Rick Rubin, la fusión de rap y hard rock derribó barreras estilísticas y colocó a Steven Tyler y Joe Perry en la rotación regular del canal de televisión MTV. Esta maniobra de posicionamiento introdujo su catálogo a audiencias jóvenes que no habían presenciado sus primeros álbumes de los años setenta. 

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Integración de compositores externos y dominio del formato videoclip 

A partir del lanzamiento de Permanent Vacation en 1987 y Pump en 1989, la banda adoptó la decisión de colaborar con compositores externos profesionales, entre ellos Desmond Child y Jim Vallance. Dicha política creativa generó estructuras melódicas orientadas a la radio contemporánea, materializadas en sencillos como Dude (Looks Like a Lady), Angel y Love in an Elevator. Esta apertura contrastó con la resistencia de sus contemporáneos generacionales, quienes evitaron modificar sus esquemas tradicionales de composición frente a la llegada del hair metal. 

Durante la primera mitad de la década de 1990, el conjunto consolidó su difusión televisiva mediante el álbum Get a Grip (1993), el cual vendió más de veinte millones de copias internacionales. La producción de videos cinematográficos dirigidos por Marty Callner, con participaciones de las actrices Alicia Silverstone y Liv Tyler para temas como Cryin’, Amazing y Crazy, garantizó presencia permanente en televisión por cable en una época dominada por el movimiento grunge de Seattle. 

Versatilidad en bandas sonoras y vigencia en el nuevo milenio 

La diversificación de su catálogo continuó en 1998 con la interpretación de la balada I Don’t Want to Miss a Thing, pieza escrita por Diane Warren para la banda sonora de la película cinematográfica Armageddon. El corte alcanzó la primera posición del Billboard Hot 100, marcando el primer número uno de la banda en esa lista tras veintiocho años de trayectoria. Este resultado comercial validó su capacidad de penetración en el mercado pop sin depender exclusivamente del circuito de rock clásico. 

La continuidad operativa del grupo se mantuvo mediante giras internacionales masivas y su incorporación al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2001. El equilibrio entre la preservación de una base rítmica de blues-rock y la disposición para asimilar nuevas herramientas de producción audiovisual permitió a Aerosmith sortear los relevos generacionales de finales del siglo XX. La combinación de disciplina ejecutiva y adaptación a nuevos formatos tecnológicos fundamentó su permanencia como referencia del género. 

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