Bittersweet Symphony: La historia del sample que dejó a The Verve sin dinero por 22 años

Cecilia Masariego

2026-03-26

Richard Ashcroft, líder de la banda británica The Verve.
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El lanzamiento del álbum Urban Hymns en junio de 1997 transformó la escena del rock británico con una pieza que fusionó la psicodelia con arreglos orquestales monumentales. Richard Ashcroft compuso Bittersweet Symphony bajo una estructura rítmica hipnótica, pero el alma de la canción residía en un arreglo de cuerdas tomado de una versión sinfónica de The Last Time de The Rolling Stones. Esta decisión creativa, ejecutada por el productor Youth en los Olympic Studios de Londres, llevó a la banda a la cima de las listas mundiales y, simultáneamente, a una de las batallas legales más costosas en la historia de la música moderna.

La base melódica del tema proviene de una grabación de 1965 realizada por The Andrew Loog Oldham Orchestra. Aunque The Verve negoció originalmente una licencia para utilizar un fragmento de cinco notas, el exrepresentante de los Rolling Stones y dueño de los derechos de sus canciones de los años 60, Allen Klein, alegó que la banda utilizó una porción mayor a la acordada. Klein, a través de su empresa ABKCO, interpuso una demanda que obligó a Ashcroft a ceder el 100 por ciento de las regalías y los créditos de composición a Mick Jagger y Keith Richards durante más de dos décadas.

El impacto financiero de esta resolución fue devastador para el grupo. Se estima que durante los primeros años del éxito masivo de la canción, las pérdidas por regalías superaron los 5 millones de dólares. Bajo el tipo de cambio actual, esta cifra representa aproximadamente 83,700,000 pesos mexicanos, una cantidad que Ashcroft dejó de percibir a pesar de ser el autor de la letra y la estructura melódica principal. El conflicto escaló al punto de que incluso la marca Nike utilizó el tema en una campaña publicitaria tras obtener el permiso de ABKCO, pasando por encima de la voluntad de los integrantes de The Verve.

La canción alcanzó el segundo puesto en la lista de sencillos del Reino Unido y el número 12 en el Billboard Hot 100 en Estados Unidos. Su video musical, donde Ashcroft camina imperturbable por Hoxton Street en Londres chocando con los transeúntes, se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la década de los 90. A pesar del éxito mediático, la amargura del pleito legal persiguió al vocalista, quien irónicamente llegó a declarar que Bittersweet Symphony era la canción de los Rolling Stones más exitosa en veinte años.

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La recuperación de los derechos y el reconocimiento final

En un giro inesperado durante mayo de 2019, Richard Ashcroft anunció que Mick Jagger y Keith Richards devolvieron voluntariamente sus derechos de autor sobre la canción. Los líderes de los Rolling Stones renunciaron a su participación en las regalías y permitieron que el nombre de Ashcroft fuera el único que apareciera en los créditos de composición de forma oficial. Este gesto puso fin a 22 años de tensiones y permitió que el músico recibiera el prestigioso premio Ivor Novello por su contribución excepcional a la música británica.La estructura sonora de Bittersweet Symphony continúa como un referente del Britpop tardío. La combinación de los violines grabados por Wil Malone y la voz introspectiva de Ashcroft creó una atmósfera que define la ansiedad y esperanza de finales del siglo XX. Hoy en día, la pieza acumula más de mil millones de reproducciones en plataformas digitales, consolidando su estatus como una obra maestra de la producción en estudio que logró sobrevivir a la sombra de su propia controversia legal.

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