Mazda prueba sus eléctricos 6e y CX-6e, con motor de 258 HP, tracción trasera y carga rápida. Destacan por su diseño y autonomía de 560 km, disponibles en Europa y Asia.
En esta ocasión salimos de Madrid, España, rumbo a Segovia con el Mazda 6e, un sedán eléctrico, y la primera sorpresa llegó en la sierra: 90 kilómetros de autopista y puerto de montaña con un consumo de energía que dejó la autonomía prácticamente intacta. Un eléctrico bien resuelto, no presume de kilovatios; presume de lo poco que los gasta.
La segunda sorpresa fue en el cargador. Conectamos, fuimos por un café y a los diez minutos ya habíamos recuperado buena parte y hasta el regreso por que ya no volvimos a cargar. La cifra oficial habla de 10 a 80 por ciento en 24 minutos a 200 kW. Mientras carga, la parrilla ciega del frente late con luz para marcar el nivel de batería. Es tu indicador de carga sin abrir la puerta.

Tres modos de manejo
El tren motriz es honesto: Un motor trasero de 258 caballos de potencia, batería LFP de 78 kWh y 560 kilómetros de autonomía. Tracción trasera, algo que Mazda no ofrecía en un sedán nuevo desde el 929 hace más de 25 años. Se siente en el balance del auto y en cómo sale de las curvas con el tren delantero ligero y preciso. Los modos de manejo: Normal, Sport e Individual, cambian el carácter de la dirección y la respuesta del acelerador, pero el chasis, calibrado en Europa, es bueno en todos.
Su imagen no necesita presentación: es el Diseño del Año 2026 a nivel mundial. Un frente que evoluciona la imagen de la firma japonesa, techo fastback, calaveras que recuerdan al RX-7 y un alerón trasero que se despliega solo a partir de 90 km/h, herencia directa del 626. Cuando sube, el auto cambia de actitud.



Adentro, dos acabados: Takumi es el de “entrada”, con piel sintética negra, tablero limpio, pantalla central de 14.6 pulgadas y todo lo esencial. Takumi Plus sube el nivel: piel Nappa en tono claro, audio firmado por Sony de 14 bocinas, mesitas plegables para la segunda fila y detalles de cabina que uno esperaría en un alemán más caro. Techo panorámico completo, que en la sierra de Guadarrama que disfrutamos con grandes paisajes, lo que transforma el viaje en otra cosa. La habitabilidad es de lujo: 2.9 metros de distancia entre ejes y un piso plano que regala espacio a las rodillas de atrás.
Mazda CX-6e, el SUV de nueva generación
Aquí hay que hablar del SUV que comparte tren motor y filosofía. Mide 4.85 metros de largo, mantiene los 258 HP y la tracción trasera; añade lo que muchos buscan, una postura alta, cajuela grande y una cabina con pantalla de 26 pulgadas así como head-up display que sustituye al tablero. Es una gran camioneta, quizá la más atrevida que Mazda ha firmado.



La conclusión, después de manejarlo por la sierra y de utilizar el cargador, es clara: Mazda quiso hacer eléctricos globales, no de nicho ni de cumplimiento, y lo logró. El sedán 6e y la SUV CX-6e se venden ya en Europa y el sudeste asiático con la misma idea: manejo Mazda, diseño Mazda, tecnología a la altura del mercado más exigente. México está en espera de decisión. Con la CX-90 PHEV ya en las agencias y la estrategia SMMART sobre la mesa, la pregunta no es si Mazda de México puede traerlos, sino cuándo; ya lo veremos. A varios les fascinarán.




